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Que sus beneficios son muchos, que una sesión permite quemar muchas calorías, que te llena de energía... muchos son los beneficios asociados a la práctica del spinning.
Lo óptimo para practicarlo son tres a cuatro sesiones de una hora a la semana, y a eso sumarle ejercicios compensatorios del resto del cuerpo, como de columna y de extremidades superiores.
QUIÉNES PUEDEN PRACTICARLO
Todas las personas que tengan una condición física aceptable. Esto quiere decir que no tengan problemas para hacer entrenamientos de mayor intensidad.
Ahora, quienes no pueden participar de las clases de Spinning son aquellos que tienen riesgo cardiovascular. Individuos con presión arterial alta no controlada, con problemas cardíacos en general, obesidad mórbida, pacientes con dificultades neurológicas y los fumadores, además de los niños, ya que están en proceso de desarrollo.
Respecto de embarazadas, si bien es cierto que pueden hacer una vida normal, no es recomendable que realicen este ejercicio. Normalmente, cuando las mujeres están en estado de gravidez, se toman un máximo de precauciones en las actividades deportivas. Aunque no está demostrado su riesgo, no se aconseja por precaución.
Para los mayores de 50 años es conveniente una evaluación médica para detectar alguna enfermedad de riesgo. Y si presenta alguna debe seguir las instrucciones especializadas, ya que esta práctica es intensa y hay una exigencia cardíaca por sobre lo habitual.
QUIERE COMENZAR....
Si tomó la decisión de comenzar a practicar spinning, es útil tener en cuenta algunas consideraciones:
Es esencial ser consciente de nuestra condición física, no esforzarse más de la cuenta y hacer las progresiones de intensidad de forma paulatina en el tiempo.
También se recomienda realizar un calentamiento previo, que puede ser en la bicicleta.
Usar ropa apropiada, idealmente ajustada.
Es primordial mantener una buena hidratación.
Si usted ha sido sedentario en el último tiempo la práctica de Spinning podría provocar una distensión muscular, pero si lo hacemos de forma sucesiva, el riesgo disminuye. Es conveniente tener cautela con los individuos que tienen factores de riesgo, patologías a la rodilla o con quienes tengan dolores lumbares.
El ejercicio físico, y en concreto la práctica con las pesas, requiere unas necesidades nutricionales especiales que deben tenerse en cuenta en nuestra alimentación. A saber.
1. Una buena base de carbohidratos, preferiblemente carbohidratos complejos a los refinados. Cereales integrales, pan, pasta, arroz, tubérculos como las patatas, etc. Los carbohidratos aportan energía y nos permiten entrenar mejor, más fuerte y más tiempo.
2. Verduras y frutas, que aportan fitoquímicos, vitaminas y minerales.
Especialmente apropiados para recuperar los minerales que perdemos con el sudor. La fructosa de la fruta también nos aporta energía.
3. Legumbres (mejor en combinación con arroz, aunque no es necesario que se mezcle en el momento, sino que pueden alternarse a lo largo del día.
Una combinación de legumbres y arroz nos aporta la proteína completa).
Soja (proteína vegetal completa ), frutos secos (ácidos grasos esenciales y energía), aceite de lino y de oliva.
4. Yogurs bio y otros aliados de la flora intestinal como el chucrut (coles fermentadas) y los pickles (pepinillos).
5. Agua en abundancia a lo largo del día y especialmente durante el entrenamiento.
6. Pescados y carnes (o sus derivados) a discreción, preferentemente de granjas biológicas.
7. Dulces no refinados o muy elaborados, como la miel, mermeladas de frutas, pastas y pasteles integrales.
1. AERÓBICO.
Mucha gente considera que no necesita hacer pesas porque ya "hace ejercicio", refiriéndose a rutinas de tipo aeróbico o cardiovascular como correr, ir en bici o hacer clases de steps o aeróbic.
Estas actividades son fundamentales porque estimulan el buen funcionamiento del corazón y los pulmones. Un sistema cardiovascular en buena forma se traduce en unas venas y arterias más fuertes, flexibles y limpias, capaces de transportar mejor los nutrientes y el oxígeno a todo el organismo, así como eliminar los desechos producidos por la actividad celular. La práctica cardiovascular (bombeo rítmico del corazón y aporte constante de oxígeno) durante un tiempo prolongado superor a 30 minutos se manifiesta en una buena forma física, resistencia, fondo, eliminación de grasas y en el mejor funcionamiento del corazón, pulmones, cerebro y el organismo en general.
Pero no garantiza la fortaleza y el buen estado de todos nuestros músculos por igual y nuestro cuerpo en general. Una persona con una buena forma física aeróbica puede tener tendencia a dolores lumbares, fracturas de huesos, lesiones en las rodillas y otras articulaciones, etc.
2. PESAS.
Los ejercicios con pesas tonifican y fortalecen las partes de nuestro cuerpo por separado, y más especialmente los músculos, huesos, tendones y articulaciones.
Al desarrollar, aunque mínimamente, la masa muscular, ésta quema mucha más grasa y produce más hormonas de la juventud y L-Glutamina (agentes químicos que fortalecen el sistema inmunológico y le aportan salud y vitalidad a nuestras células y tejidos). El resultado no siempre se manifiesta en gran pérdida de peso, pero sí de grasa: un cuerpo más estilizado, menos fofo y blando.
Unos músculos y huesos más fuertes se traducen en un mayor equilibrio (menos caídas, más reflejos), previniendo lesiones musculares (como los dolores lumbares), de huesos y articulaciones.