TENGA UN “DIARIO DE ALIMENTOS”
Probablemente has escuchado esto antes, pero realmente funciona. Escribir lo que comes y cuánto te permitirá identificar los puntos débiles en tu dieta y las horas en las que tienes más probabilidades para un snack. Asegúrate de ser honesto contigo mismo y escribir todo lo que comes.
AUMENTAR LA INGESTA DE FIBRA
Los alimentos ricos en fibra te hacen sentir más “lleno” por más tiempo que los alimentos procesados. Esto hace que sea más fácil el control del apetito.
EVITE LOS ALMENTOS QUE PROVOCAN HINCHAZÓN
Esto varía de persona a persona, pero los alimentos comunes como el pan, la pasta, las bebidas (carbonatadas y alcohólicas) suelen hinchar. Esto es el resultado de los problemas de digestión en el intestino grueso que resulta en la retención de agua y la formación de gas.
ALMUERCE A DIARIO
Almorzar le permitirá controlar las calorías en los alimentos. Esto también le permitirá hacer un seguimiento adecuado de las calorías provenientes de las grasas, proteínas e hidratos de carbono con precisión.
Además, esto le permitirá un mayor autocontrol a la hora de consumir comidas rápidas.
EVITE LAS BEBIDAS HIDRATANTES DULCES Y GASEOSAS
Este tipo de bebidas no sólo producen hinchazón, sino que también están llenas de azúcares o edulcorantes que son total y absolutamente carentes de los nutrientes de la fruta original.
Hidratar con agua es una gran opción. Si desea puede agregar unas gotas de jugo de limón para agregar sabor.
APAGUE EL TELEVISOR Y BUSQUE UNA FORMA MÁS ACTIVA PARA RELAJAR LA MENTE
La televisión está bien en pequeñas dosis. Si eres de aquellos que llegan a casa después de las actividades diarias y te sientas frente al televisor hasta la hora de dormir … tienes un MAL hábito.
Puedes tomar tus audífonos y un dispositivo portátil y salir a dar un paseo. El tiempo irá rápido y disfrutarás del aire libre mientras, sin querer, te ejercitas.
CONSUME COMIDAS RICAS EN PROTEÍNAS
La proteína ha demostrado producir un mayor nivel de saciedad después de comer, lo que evita comer en exceso. Otra ventaja es que la proteína requiere más energía para ser digerida. Esto se conoce como el efecto térmico de la alimentación, que realmente ayuda a perder peso y a controlar el apetito.